San Gerardo María Mayela

 

Milagros

Pocos santos son recordados por tantos milagros como los que se le atribuyen a S. Gerardo.

A menudo cae en éxtasis cuando medita sobre Dios y su santa voluntad. En estos casos, se veía que su cuerpo se elevaba varios centímetros sobre el suelo. Diversos testimonios auténticos revelan que, en más de una ocasión, se le vio y se pudo hablar con él en dos sitios distintos al mismo tiempo, reducir el tamaño de su cuerpo para rezar sin ser visto, restituye la vida a un chico; bendice y multiplica la escasa cosecha de trigo de una familia pobre; multiplica el pan que está distribuyendo a los pobres. Muchas veces Gerardo devela a la gente sus pecados ocultos, haciendo que se arrepientan y hagan penitencia tras recibir el perdón.

El Santo de las madres

En el proceso de su beatificación se asegura que Gerardo era conocido como "el santo de los partos felices". También su milagroso apostolado en favor de las madres da comienzo aún en vida del santo. una chica se encuentra en peligro de muerte durante el parto, Se acuerda de las palabras de Gerardo y casi enseguida sale de peligro y da a luz a un perfecto niño. En otra ocasión, una madre pide las oraciones de Gerardo porque está en peligro junto al niño que lleva en su seno. Ambos saldrán sanos y salvos del trance.

Debido a los milagros que Dios ha obrado por intercesión de Gerardo en favor de las madres, las mamás de Italia pusieron gran empeño en que se nombrara a S. Gerardo su patrón. Muchos hospitales dedican su departamento de maternidad al santo. A millares de niños se les ha impuesto el nombre de Gerardo por padres convencidos de que, gracias a la intercesión del santo, sus hijos han nacido bien.

Muerte y Santificación

En 1755 le viene una violenta hemorragia junto con disentería y la muerte puede sobrevenirle en cualquier momento, inmediatamente desaparece su enfermedad y abandona el lecho para unirse a la comunidad. Sabe, sin embargo, que esta mejoría es sólo temporal y que le resta poco tiempo de vida, solo algo más de un mes.

Al poco tiempo debe volver al lecho y empieza a prepararse para la muerte. Sobre su puerta pone el siguiente letrero: "Aquí se hace la voluntad de Dios, como Dios quiere y hasta cuando Él quiera". Muere poco antes de la medianoche del 15 de octubre de 1755.

Se cuentan por millares los que se acercan para pasar ante el ataúd de "su santo" y para llevarse un último recuerdo del que tantas veces les ha socorrido. Tras su muerte, se producen milagros en casi toda Italia, todos atribuidos a la intercesión de Gerardo.

En 1893, el Papa León XIII lo beatifica y el 11 de diciembre de 1904 el Papa Pío X lo canoniza proclamándolo santo de la Iglesia Católica.

Oraciones de Petición por intercesión de San Gerardo

ORACIÓN PARA PEDIR UN FAVOR

Beatísima Trinidad, yo tu hijo, te doy gracias por todas las gracias y privilegios que otorgaste a San Gerardo, especialmente por aquellas virtudes con que lo adornaste en la tierra y la gloria que ahora le das en el cielo. Concluye tu trabajo, oh Señor, para que tu Reino venga a la tierra. Y por sus méritos de aquellos que están en unión con Jesús y María, concédeme la gracia por la cual te pido (mencionar aquí su petición).

Y tu, mi poderoso intercesor, San Gerardo, siempre dispuesto a ayudar a quienes recurren a ti, ruega por mi. Acude delante del trono de la Divina Misericordia y no te marches sin haber sido escuchado. A ti te confío este importante y urgente asunto (mencione aquí su petición). Graciosamente toma entre tus manos mi causa y no permitas que termine esta oración sin experimentar los efectos de tu intercesión. Amén.

 

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ORACIÓN PARA LA MATERNIDAD

Oh Buen San Gerardo , poderoso intercesor ante el trono de Dios, tu que haces maravillas en nuestro dia, te invoco y solicito tu ayuda. Tu, que mientras viviste en la Tierra, siempre cumpliste con los designios de Dios, ayudame también a hacer siempre la Santisima Voluntad de Nuestro Señor. Ruegale al Maestro de la Vida, de quien procede toda la paternidad, que me bendiga con la gracia de la maternidad y que pueda criar hijos de Dios en esta vida y herederos del reino de Su Gloria de la vida que vendrá. Amén. (Traducción del inglés de Florencia Villaclara)

 

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ORACIÓN DE PROTECCIÓN PARA UNA MADRE Y SU HIJO

Oh Todopoderoso y Eterno Dios, por la intervencion del Espiritu Santo, tu que preparaste el cuerpo y el alma de la gloriosa Virgen Maria como digno refugio para Tu Hijo Divino, y por la intercesion del mismo Espiritu Santo, santificaste a San Juan Bautista, aun cuando estaba en el vientre de su madre; escucha las plegarias de tu humilde servidora que te implora, que por intercesion de San Gerardo, me protejas de todo peligro durante la gestación y vigiles a mi hijo con quien Tu deseaste bendecirme; que sea lavado con las aguas del Bautismo, y luego de una vida cristiana en la Tierra, pueda junto a su madre alcanzar la felicidad eterna en el Cielo. Amén. (Traducción del inglés de Florencia Villaclara)

 

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ORACIÓN DE UNA MADRE ENCINTA

Oh gran San Gerardo, amado sirviente de Jesucristo, perfecto imitador de tu Manso y Humilde Salvador, y devoto Hijo de la Madre de Dios: enciende en mi corazón una chispa de ese fuego celestial de caridad que brilló en tu corazón y te hizo un ángel de amor.

Oh glorioso San Gerardo, porque cuando fuiste falsamente acusado de crimen, sobrellevaste, como tu Divino Maestro, sin murmullos ni quejas, las calumnias de hombres malvados, has sido elevado por Dios como Patrón y Protector de las madres encinta. Sálvame del peligro y de los excesivos dolores que acompañan el nacimiento del niño, y protege al niño que ahora llevo, para que pueda ver la luz del día y recibir las aguas del bautismo a través de Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

 

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ORACIÓN DE UNA MADRE POR LA FAMILIA

Oh Glorioso San Gerardo que viste en cada mujer la imagen viviente de María Santísima, Esposa y Madre de Dios, y la quisiste, con tu intenso apostolado, a la altura de su misión, bendíceme a mi y a todas las madres del mundo. Vuélvenos fuertes para mantener nuestras familias unidas; socórrenos en la difícil tarea de educar cristianamente a nuestros hijos; da a nuestros maridos el coraje de la fe y del amor, a fin de que, basados en tu ejemplo y confortados por tu ayuda, podamos ser instrumentos de Jesús para hacer a este mundo mas bueno y justo. En particular, ayúdanos en las enfermedades, en el dolor y en cualquier necesidad; o al menos danos la fuerza de aceptar cristianamente cada cosa para que seamos imagen de Jesús Crucificado como lo fuiste tú. A nuestras familias, danos la felicidad, la paz y el amor de Dios.

San Gerardo, Ruega por nosotros.