150 años de Presencia!

 

 

Novena Perpetua en Honor a la Madre del Perpetuo Socorro

 

Todos los miércoles a las 20:00 en Sede del Santuario, con la Veneración al Icono.

Rosario a Ntra. Madre

 del Perpetuo Socorro

SÚPLICA PERPETUA A NUESTRA MADRE DEL PERPETUO SOCORRO
 
¡Oh Santísima Virgen María!, que para inspirarnos una confianza sin límites has querido tomar
el dulcísimo nombre de
Madre del Perpetuo Socorro.
 
Yo te suplico me socorras en todo tiempo
y en todo lugar,
en mis tentaciones, después de mis caídas,
en mis dificultades,
en todas las miserias de la vida, y sobre todo
en el trance de mi muerte.
 
Concédeme, oh amorosa Madre, el pensamiento y la
costumbre de recurrir siempre a Ti, porque estoy seguro
que si soy fiel en invocarte, Tu serás fiel en socorrerme.
 
Alcánzame esta gracia de las gracias, la gracia de suplicarte sin cesar con la confianza de un hijo,
a fin de que por la virtud
de esta súplica constante, obtenga Tu perpetuo socorro
y la perseverancia final.
 
Bendíceme, oh tierna y amorosa Madre, ruego por mi,
ahora y en la hora de mi muerte. Así sea.
(Padre Nuestro, Ave María y Gloria)
 
Invocaciones
R. Ven en mi Socorro, ¡oh Madre de bondad!
ANIMADOR:

 

¡Oh Madre del Perpetuo Socorro, cuyo solo nombre inspira confianza!. R.

En el momento peligroso de la tentación, para que yo resista. R.

Cuando haya tenido la desgracia de pecar, para me arrepienta y vuelva a levantar. R.

Si algun vicio me tiene encadenado, para que pueda romperlo. R.

Para que escuchando la Palabra de Dios obre de acuerdo con ella. R.

Para que viva todos mis días como seguidor de Jesucristo. R.

Para que haga de mi vida un servicio a Dios y al prójimo. R.

Contra mi propia inconstancia y para que persevere hasta el fin. R.

En todas las pruebas y trabajos de la vida. R.

¡Oh Madre mía, hasta mi último día, hasta mi último suspiro! R.

 

TODOS: Seas amada, seas invocada,

seas eternamente bendita.

¡Oh Virgen del Perpetuo Socorro! 

Mi esperanza, mi amor,

mi Madre, mi refugio y mi vida. AMÉN.

 

NOVENA BREVE

ORACIÓN PREPARATORIA PARA TODOS LOS DÍAS

 

Virgen Santísima, socorro perpetuo de las almas que se acogen a Tu amor maternal: dignate pedir por mi a Tu santísimo Hijo y Señor nuestro Jesucristo, para que le sean agradables todos mis pensamientos, palabras y acciones de este día y toda mi vida.

Acepta, ¡Oh tierna madre mía! el corto obsequio que te ofrezco en esta Novena, y alcanzame el favor que en ella te pido, si conviene para mayor gloria y honra Tuya y bien de mi alma. Amén.
 

Rezar a continuación la oración del día que corresponda:

 

DÍA PRIMERO

Jesucristo quiere que en nuestros trabajos acudamos a

Nuestra Señora del Perpetuo Socorro.

Levanta la vista ¡oh cristiano! y contempla a la Virgen del Perpetuo Socorro. Mira al Niño Jesús, que con sus manecitas temblorosas toma y estrecha la mano de su tierna Madre. ¿Que ha sucedido? Que dos ángeles le presentan los instrumentos de su futura Pasión, y que al verlos el adorable infante se llena de espanto, y busca en su dulce Madre protección y amparo. Con lo cual quiere decirte que, a imitación suya, debes tu también buscar siempre en María el socorro perpetuo en medio de las aflicciones de la vida presente. (Medítese y pídase con 9 Avemarías la gracia que se quiera alcanzar en esta Novena.)
Oración. ¡Oh Salvador mío, Jesucristo! Al contemplarte en brazos de Tu Madre, veo que en medio de Tu santo temor Te abrazas con Ella y me decís a mi que te imite, recurriendo yo también a la que es mi perpetuo socorro. Quiero, pues, entregarme a Ella sin restricción alguna. ¡Oh María! Dios ha querido honrarte, comunicando al culto de Tus imágenes virtud milagrosa. Inspírame ¡oh Madre del Perpetuo Socorro! confianza ilimitada en Tu poderosa bondad.

Practica. Hacer esta Novena con fervor.

 

DÍA SEGUNDO

Nuestra Señora del Perpetuo Socorro quiere que acudamos

a Ella en todas nuestras necesidades.

Vemos que la Virgen Santísima del Perpetuo Socorro, cuando el Niño Jesús estrecha su mano, en vez de volver sus miradas a Él las vuelve a nosotros. Sin duda quiere así mostrarnos su ardiente deseo de que acudamos a Ella. Con esta tierna y amorosa mirada nos esta, pues diciendo a todos: Yo soy Madre de Dios, pero también soy Madre tuya. ¿Que mayor deseo puede tener una madre que el de ayudar y so-correr a sus hijos? Vengan, pues, hijos míos, a mi. Acudan a mi en todas sus necesidades y miserias; en sus penas, en sus desfallecimientos, en sus dudas; y si alguna vez llegan, por desgracia, a caer, después de la caída vengan: yo soy la Madre del Perpetuo Socorro; yo los consolaré, yo te confirmare, te defenderé, y te conduciré a la Patria bienaventurada del cielo. (Medítese y pídase con 9 Avemarías)
Oración. ¡Oh dulce Madre mía! Si en Vos no viese yo mi perpetuo socorro, mis pecados me inducirían a temer que no hay misericordia para mi. Pero Vos sos la misericordia perpetua: después de Dios, en Vos quiero poner toda mi confianza, y desde ahora, me propongo acudir siempre a Vos en todas mis necesidades. ¡Oh Madre del Perpetuo Socorro. Dignate socorrerme en todo tiempo y en todo lugar, en mis tentaciones y dificultades, en todas las miserias de esta vida, y sobre todo en la hora de la muerte.

Practica. Invocar con frecuencia a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro durante la Novena.

 

DÍA TERCERO

Venerar a nuestra Señora del Perpetuo Socorro 

es medio seguro para conseguir todos los tesoros del cielo.

 Consideremos cada una de las palabras de esta advocación: Nuestra Señora del Perpetuo Socorro. María es Señora es decir, Madre de Dios, Reina poderosa del cielo y de la tierra. María es nuestra: nuestra, por ser Madre del Redentor de los hombres, Abogada de los peca-dores, Madre de misericordia y Corredentora; y nuestra, sobre todo, por su maravillosa ternura de Madre. Maria es nuestro socorro, porque con el nos libra de la mayor de las desgracias de esta vida, o sea del pecado María vela por nosotros, quita las ocasiones y disminuye la vehemencia de las tentaciones; María conserva en sus hijos, la gracia santificante y el amor de Dios, y les consigue la perseverancia; María suaviza nuestras penas temporales y espirituales. 
Por ultimo, es María nuestro socorro perpetuo, porque nos socorre a todas horas y en todos los instantes. Es nuestro socorro en el momento oportuno, en el formidable trance de la muerte y en medio de las llamas del Purgatorio. (Medítese y pídase con 9 Avemarías)

Oración. ¡Oh Señora Nuestra, Madre del Perpetuo Socorro! ¡Cuantos tesoros de gracias y bendiciones proporcionáis a los individuos y a las familias que a Vos se consagran ¡Oh Madre mía! Dignaos recibirnos a todos como a hijos vuestros y derramar sobre todas las familias de los que estamos aquí vuestros insignes favores.

Practica. Introducir cada vez mas en la respectiva familia la costumbre de recurrir familiar y continuamente a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro.
 

DÍA CUARTO

Nuestra Señora del Perpetuo Socorro 

ayuda a sus devotos a salir del pecado.

Uno de los principales oficios en que ejercita su solicitud Nuestra Señora del Perpetuo Socorro es el de sacar a las almas del pecado. A la manera como una madre llora y gime sobre el cadáver de su hijo, a quien desearía poder resucitar, María siente ardentísimos deseos de que vuelvan los pecadores a la vida de la gracia. Su gran ocupación consiste en interceder por ellos sin cesar; y Ella se gloria en ser su infatigable Abogada y en alcanzarles la gracia de la verdadera conversión, con tal que tengan al menos el deseo sincero de salir del pecado y que acudan a Ella pidiéndole la fuerza necesaria para romper las cadenas con que los tiene esclavizados la culpa. (Medítese y pídase con 9 Avemarías)

Oración. ¡Oh misericordiosa Abogada y refugio de los pecadores ¡Mucho he ofendido a Dios. En Tus manos pongo mi salvación eterna. ¡Oh Madre del Perpetuo Socorro! Haz que no vuelva ya a tener la inmensa desgracia de corresponder con vil ingratitud a Tus continuos favores. Alcánzame de Tu Hijo la gracia de una conversión sincera, para que en adelante le ame con todo mi corazón.

Practica. Rogar a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro que nos veamos libres de todo pecado y que no reincidamos en nuestras culpas.
 

DÍA QUINTO

Nuestra Señora del Perpetuo Socorro 

defiende a sus devotos en las tentaciones.

La vida del cristiano sobre la tierra es una lucha constante. Rodeados estamos de enemigos por doquiera; de enemigos de todas clases, que se conjuran contra nosotros, maquinando nuestra perdición y ruina; ¿quien nos defenderá en medio de tantos peligros? La que continua-mente vela por sus hijos: Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, que por si sola es mas terrible que un ejercito puesto en orden de batalla; la que es torre de David, fortaleza inexpugnable, de la cual penden mil escudos, armadura de los fuertes, y al mismo tiempo Madre nuestra; Madre tan tierna y amorosa, que mas desea Ella concedernos su so-corro, que nosotros alcanzarlo. (Medítese y pídase con 9 Avemarías)

Oración. ¡Oh María! Si he tenido la desgracia de pecar, yo mismo he sido el autor de esta desgracia. ¡Ah! Si yo Te hubiera invocado, Vos hubieses acudido en mi socorro y yo no hubiera caído. Haz, Madre mía, que en la hora del peligro me acuerde de Vos y Te invoque diciendo: ¡Madre mía, socorreme! Así saldré con la victoria.

Practica. Recurrir a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro en cuanto asome la tentación.

 

DÍA SEXTO

Nuestra Señora del Perpetuo Socorro 

asiste a sus devotos en todas las necesidades y trabajos de la vida.

Nuestra naturaleza tiene horror a las contradicciones y trabajos de esta vida los cuales son, empero, favores señalados que Dios hace a las almas que le aman. La verdadera sabiduría consiste en descubrir los tesoros inestimables de méritos que se hallan encerrados en las humillaciones y en los trabajos. ¿Quién, pues, nos dará a conocer este tesoro? María Santísima, la Reina de los mártires. Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, que pasó toda su vida entre penas y dolores, nos enseñará, con su ejemplo, que en esta valle de lagrimas la cruz es la herencia de los elegidos y nos hará mas llevaderos los trabajos de este penoso destierro. (Medítese y pídase con 9 Avemarías)

Oración. ¡Oh María, Madre y Señora nuestra del Perpetuo Socorro! ¿Cómo quejarme de mis trabajos, cuando considero Tus acerbos dolores? Vos sos verdadera Madre de Dios, y Tu vida fue vida de dolor y sufrimiento: quiero, pues, aceptar con resignación, al menos, todas las penas que Dios me envíe. Alcánzame, Madre mía, la gracia de no quejarme nunca en mis trabajos.

Practica. Recurrir en todas mis penas a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro.

 

DÍA SÉPTIMO

Nuestra Señora del Perpetuo Socorro 

ampara a sus devotos en la hora de la muerte.

El instante solemne en que morimos decide de nuestra suerte feliz o desgraciada por toda una eternidad. Esa es la hora en que el demonio despliega toda su astucia y todas sus fuerzas para ver de ganar una nueva alma. Pero no desmayemos: tengamos con-fianza, porque esa también es la hora de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro. No en balde dice tan a menudo todo fiel cristiano: Santa María Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Allí estará, pues, a nuestro lado, a la hora de la muerte, para que podamos pasar felizmente del tiempo a la eternidad. (Medítese y pídase con 9 Avemarías)

Oración. ¡Oh María! cuando pienso en las angustias de mi última hora tiemblo y me siento lleno de confusión. No me abandones, Madre mía, en tan críticos momentos: concédeme la gracia de que te invoque entonces con mas fervor que nunca, a fin de expirar con Tu dulcísimo nombre y el de Tu Santísimo Hijo en los labios.

Practica. Encomendar cada uno su muerte a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro.

 

DÍA OCTAVO

Nuestra Señora del Perpetuo Socorro 

auxilia a sus devotos en el Purgatorio.

Muy dignas son de compasión las almas del Purgatorio, porque padecen tormentos atroces y no pueden ayudarse a si mismas; pero María las socorre con la mas tierna misericordia. La Santísima Virgen alivia a aquellas almas tan queridas, rogando por ellas, y a veces hasta desciende a aquel lugar de tormentos para consolar y confortar a sus fieles siervos; mas aun: su poderosa y maternal intercesión se emplea en abreviar el tiempo de sus penas y en librarlas de aquel fuego purificador. (Medítese y pídase con 9 Avemarías)

Oración. Oh María! ¡Cuantos pecados he cometido en todo el curso de mi vida, y cuán escasa ha sido mi penitencia! ¡Oh cuán largo y cuán terrible habrá de ser para mi el Purgatorio, si Vos no me otorgás Tu auxilio! En Vos pongo toda mi confianza. ¡Oh Virgen del Perpetuo Socorro! postrado a Tus pies Te suplico me obtengas la gracia de no caer ni aun en las mas leves faltas, y la de expiar todos mis pecados en esta vida. Espero que no me niegues esta favor.

Practica. Rogar a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro por las almas del Purgatorio.

 

DÍA NOVENO

Consagrarse a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro y servirla 

con fidelidad es hacer cierta la perseverancia.

En este día consagrémonos a María; y para esto hagamos por Ella lo que Ella hace por nosotros. María nos ama; pues amémosla nosotros. ¡Que honra la nuestra amar a la Madre de Dios! Amémosla, entregándonos a Ella con entera confianza, por ser nuestra verdadera Madre. María es nuestra bienhechora; es nuestro perpetuo socorro. Por nuestra parte, prometámosle recurrir constantemente a su misericordia; prometámosle sinceramente perseverar en nuestros el ejercicios o practicas diarias de devoción en honor suyo, y experimentaremos cuan cierta es esta sentencia: que el verdadero devoto de María no puede condenarse. (Medítese y pídase con 9 Avemarías)

Consagración a María. ¡Oh Madre del Perpetuo Socorro! Yo Te consagro mi cuerpo con todos sus sentidos, y mi alma con sus potencias. De aquí en adelante quiero servirte con fervor, invocarte sin cesar y trabajar por ganar corazones que te amen. ¡Oh Madre mía! Haz que no pase día alguno de mi vida sin que Te invoque con amor filial.

Practica. Encomendar nuestra perseverancia a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro.

LA PROCLAMACIÓN OFICIAL DEL AÑO JUBILAR DE NUESTRA SEÑORA DEL PERPETUO SOCORRO

(Roma. 27/06/2015) El Superior General de los Redentoristas, P. Michael Brehl, CSsR, proclamó oficialmente el año del Jubileo de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro durante una solemne ceremonia celebrada en la Iglesia de San Alfonso en Roma, donde se venera el icono original de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro.

Este histórico evento ha comenzado con una solemne celebración de la oración de la tarde por los Redentoristas que se reunieron en el santuario a las 5, 40 pm. Junto con los miembros de la comunidad de San Alfonso, Roma, estuvieron los Superiores Mayores de diferentes partes del mundo.
Padre Michael Brehl, Superior General de la Congregación presidió la misa solemne que comenzó a las 18:00 y después de la homilía leyó formalmente la proclamación oficial del inicio del Año Jubilar que se vivirá desde el 27 de junio de 2015 hasta el 27 de junio 2016.
Al anunciar el año jubilar en honor de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro P. Brehl destacó la coincidencia providencial del Extraordinario Año Jubilar de la Misericordia que ya ha sido proclamado por el Santo Padre.

Durante la homilía el P. Michael hizo hincapié en que el icono de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro es de hecho el icono del amor – el amor de Dios para nosotros y también el amor de una madre por sus hijos y por esto vale la pena celebrar este aniversario con la alegría,  esperanza y amor.

Él continuó diciendo que la Iglesia, con la concesión de la indulgencia plenaria por el Papa Francisco también reconoce la importancia de este año jubilar. Es por esto que todos nosotros – Misioneros Redentoristas, religiosos dedicados a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, junto con muchos laicos asociados celebramos con gran alegría los 150 años de la devoción a María, que es nuestra Madre del Perpetuo Socorro – este es un aniversario importante.
Para terminar, nos invitó a reflexionar sobre lo que podría significar para nosotros este año?

Así, animo a todos a seguir el ejemplo del discípulo amado citado en el Evangelio de esta noche y recibir una vez más a María en nuestros corazones, en nuestras casas, en nuestras vidas.

Cómo hacemos esto?
1. En la profundización de nuestra relación personal con María a través de nuestro diálogo con ella, en modo familiar, como hijo o hija con una madre. Contemplando el icono para apreciar más profundamente el misterio de nuestra redención.
2. María nos enseñará a conocer a su Hijo, nuestro Redentor, y a través suyo ayudarnos a ser más agradecidos de la Palabra de Dios que guardaba y meditaba en su corazón.
3. María nos puede mostrar cómo vivir el Evangelio, sobre todo en lo que respecta a los abandonados y los pobres, los que están en los suburbios, todos los necesitados … como Papa Francisco escribió en la Evangelii Gaudium, ‘María nos enseña el poder de la ternura y el afecto,   de amor y misericordia “.

Oh María del Perpetuo Socorro, queremos estar bajo su protección. Que este año jubilar sea para cada uno de nosotros una peregrinación con usted para experimentar la abundante redención obtenida para nosotros por su Hijo.
La fiesta de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro se celebrará en el Santuario de Domingo, 28 de junio 2015 con la presencia de Su Eminencia el cardenal Agostino Vallini, Vicario para la diócesis de Roma, que presidirá la liturgia; estas celebraciones serán seguidas por una procesión solemne con el icono de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro.

Como parte de las celebraciones por el Año Jubilar en honor de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, por mandato del Santo Padre Francisco, la Penitenciaría Apostólica ha concedido la indulgencia plenaria en las condiciones habituales. Como se lee en el rescripto, la indulgencia plenaria “se puede ganar aquí en esta Iglesia de San Alfonso, Roma y las Iglesias particulares de la Congregación del Santísimo Redentor (Los Redentoristas), por los fieles cristianos que como verdadero penitente y movido por caridad, hace una peregrinación hasta el icono de la Virgen María del Perpetuo Socorro y devotamente participa en los ritos del jubileo preparados para ello o, al menos, dar un tiempo adecuado en reflexiones piadosas, concluyendo con la oración del Señor, el Credo y advocaciones de la Santísima Virgen María “.

 

2010 - present

2010 - present