Primer jueves de mes de 08:00 a 20:00, jornada de
Adoración por las Vocaciones Sacerdotales y Religiosas

"¿Puedes velar una hora conmigo?"

Si quieres acompañar a Jesús una hora, anotate en la secretaría parroquial. Jesús te espera.

07:15 - Santa Misa
08:00 a 11:00 - Adoración Silenciosa
11:00 a 14:00 - Adoración Guiada
14:00 - Adoración Silenciosa
15:00 - Rezo de la Coronilla y Confesiones
16:00 - Adoración Silenciosa
18:00 - Rezo del Santo Rosario
20:00 -Santa Misa

 

Autor: P. Pedro Barrajón Muñoz
Necesitando los hombres tanto del amor de Dios, de Dios mismo, nos encontramos con el hecho de que hay muy pocos, poquísimos obreros de la mies del Señor. ¿Qué podemos hacer? ¿Dónde buscar los obreros para su mies? En las familias, en los colegios, en las universidades, en las escuelas, en los grupos juveniles. Sí, pero ante todo hay que pedir al dueño de la mies que envíe trabajadores a su viña. Hay muchos cristianos que toman en serio este mandato del Señor y se reúnen por grupos para pedir a Cristo Eucaristía este don. Y -debo decir la verdad- el Señor no nos viene a la zaga en generosidad: da a manos llenas. Basta que se lo pidamos- Recuerdo a este propósito un hecho que contaban entusiasmadas las religiosas de un convento de clausura en Francia. Llevaban años sin recibir vocaciones. La comunidad estaba compuesta por religiosas ancianas en la mayor parte y estaban seriamente preocupadas por el futuro del convento. Un día se presentó en el locutorio una familia, los padres y tres hijos, dos niñas y un niño. Iban a pedir oraciones por la salud de una de las hijas, enferma de leucemia. La niña escuchó los comentarios sobre la falta de vocaciones en el convento y se propuso ofrecer sus sacrificios y los dolores de su enfermedad por esta intención. A la mañana siguiente, por vez primera en varios años, una joven tocó la puerta del convento pidiendo ser admitida. Después de ella vinieron otras que dieron de nuevo vida a esa comunidad, ahora floreciente. Quizás para algunos este caso sea una mera coincidencia, una casualidad. Pero quien cree en las palabras de Cristo pedid y se os dará ve en este hecho y en otros muchos similares, la mano bondadosa del Padre que no deja de escuchar la oración humilde, perseverante y confiada de sus hijos. Si los obreros son pocos en la Iglesia, ¿no será porque rogamos poco al dueño de la mies que los envíe?

Aconsejo hacer la adoración en la compañía de María, recordando que con una sola insinuación suya en Caná: «No tienen vino», arrancó a Jesús el primer milagro. Con su poder intercesor Ella puede convertir el agua de nuestro corazón frío, en el vino exquisito y delicado del amor a Dios.